“Padre, Tú que creaste todo lo que existe de la nada, puedes crear todo lo que necesitemos.  Creemos que Tu Palabra se hace realidad en mi vida (la vida de _______).

Tu Palabra dice que no hay justo desamparado ni su descendencia que mendigue pan. No es posible que a tus hijos les falte nada de lo que necesiten. Sabemos que Tu Palabra no regresa a Ti vacía, sino que cumple aquello para lo que fue enviada.

Por tanto, creemos que las necesidades de ______ se satisfacen ahora.  Creemos que, por haber dado a Tu causa, _______ ahora recibirá medida buena, apretada, remecida y rebosando en su regazo, como está escrito. Confesamos una restitución al ciento por uno para _________, como Tú has prometido.

Padre, Tú has liberado a_____\__, quien aceptó a Cristo como su salvador y confesó con su boca que Jesús es el Señor.  Por tanto, de acuerdo a Tu Palabra _______ ha pasado de muerte a vida y se ha convertido en Tu hijo(a).  Tu Palabra dice que Tú eres el dueño del oro y de la plata y que nosotros somos tus hijos y herederos.

Confesamos que Tú has asumido tu lugar como Padre. Sabemos que ahora mismo estás cuidándole, capacitándole para caminar en amor y sabiduría, y enseñándole a caminar contigo.

Te damos gracias porque Tú envías tus espíritus ministradores para traerle todo lo que necesita. Creemos que Tú eres nuestro pronto auxilio en las tribulaciones, y que eres más que suficiente.

Confesamos que Tú puedes hacer que toda gracia, favor y bendición terrenal lleguen en abundancia a ______\__. Confesamos que ________tendrá siempre lo necesario para no tener que recurrir a la ayuda o sostén de otros y podrá dar en abundancia para toda buena obra. En el nombre de Jesús, amén”.